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Colectivo Oruga, demasiados botones

por Xavier Valiño

Colectivo OrugaTras editar su primer disco, Too Many Knobs, y la correspondiente gira, Colectivo Oruga empezaron el proceso para su segundo disco con una estancia veraniega en la que combinaron primeros ensayos con un pequeño descanso y, de ahí, al local a encerrarse. Fueron tres meses de aislamiento y concentración para sacar algo realmente nuevo. En su segundo disco, Paraíso caníbal, las líneas de bajo son mucho más rítmicas y crudas. Componiendo de esta forma, la guitarra obtuvo más espacio para viajar por las canciones y crear más dinámicas dentro de las mismas. Los sintetizadores suenan más vintage que en Too Many Knobs y las baterías dejaron de ser tan electro dejando paso a platos naturales y timbales electrónicos. Ese era el sonido que buscaban, mezclándolo todo con mucho reverb y delay.

 ¿Cómo os fue con vuestro primer disco? ¿Pensáis que llegó a todo el mundo que debiera haberlo escuchado? 

– Nos fue muy bien desde un principio, hicimos muchísimas fechas y hasta el último momento no dejó de llegar a oídos nuevos.

Conviene recordar que en vuestra primera maqueta ya había canciones en castellano pero, ¿en qué momento surgió el castellano en vuestras canciones para este nuevo disco a diferencia del primero? ¿Fue un proceso natural? 

– A finales de 2011 compusimos un primer boceto de canción en castellano. Queríamos desnudarnos, sentirnos más libres escribiendo, decir lo que queremos decir de forma más clara y coherente. Es complicado explicar si fue un proceso natural, ya que una gran parte de la música que escuchamos está cantada en inglés. Para nosotros sería más fácil dejarnos llevar por la inercia y volver a caer en composiciones ‘semipostizas’ (en lo referente al idioma), así que el cambio al castellano supuso un pequeño reto, la determinación de crear algo más cercano para nosotros y para la gente que nos escuche.

¿Cómo ha cambiado la dinámica del grupo con la incorporación de Álex Penido y la marcha de Cuco Pino?  ¿A qué se debió el cambio en la formación? Vosotros ya seguíais a Álex, ¿no?

– Fundamentalmente hemos recuperado la esencia de grupo al uso, todo nace estando juntos. Las canciones no se pre-producen y la batería de Álex es un elemento fundamental que arranca con el resto de instrumentos a la hora de componer. Con su incorporación buscamos más pasión en el escenario, algo más orgánico y, conociendo la trayectoria de Álex, no lo dudamos. 

¿Qué idea previa había para la grabación del segundo disco? ¿Algo que quisierais evitar, algo que buscabais conseguir?

– Básicamente, que fuese una recreación lo más fiel posible a lo que hacemos, al sonido del local y con pocos artificios. Quisimos desnudar los temas sin que perdiesen fuerza. 

¿Por qué Oporto para grabarlo? ¿Tenéis más contacto con otra gente de allí?

– Para nosotros Portugal, y en concreto Porto, son una referencia musical evidente donde encontramos una escena de la que aprender y descubrir.

Colectivo Oruga 1En cuanto a las canciones, hay cierta variedad estilística aun mostrando una unidad, ¿no? ¿Cómo lo veis vosotros?

– Que tienes razón. Paraíso Caníbal pudo haber sido una colección de dos EP’s y un single. Por un lado la vena más revival y dance podría representarla “Salgamos corriendo”, “No acabamos”, “Arrastrándolo más” y “Extraño”. Por otro lado estaría el EP más experimental y ‘grunge’ con “Huesos”, “La mitad que Dios” y “Explotad sin mí”. Y, por último, “No es eso”, que podría ser una mezcla de ambos. De todas formas todos comparten un cierto halo de oscuridad y por supuesto reverb. 

¿De qué tema habéis quedado más contentos y cuál os dio más trabajo?

– “Salgamos corriendo” y “Huesos” crecieron un montón en el estudio, y eso nos sorprendió y alegró a partes iguales, pero de escoger uno yo me quedaría con “No es eso”. Por otro lado, quizá fue “Extraño” el que más trabajo dio a la hora de mezclarlo.

¿Qué motivó en esta ocasión los textos? ¿Influye en algo la turbulenta situación actual?

– Las letras pueden hablar de dudas, sensaciones, conflictos o noches interminables de fiesta perfecta. Todo esto desde el lado más personal. Por otro lado, “Huesos” o “No acabamos” podrían estar dentro de un ámbito más social o político pero pudimos haberlas escrito en  un momento menos convulso que el actual. Antes también había felices gilipollas y aunque ahora sigan existiendo, son más tristes.  

“Explotad sin mí” es el primer vídeo del álbum. ¿Os parecía la canción más señalada para darlo a conocer? ¿Alguna otra que os apetezca darle un tratamiento especial?

– Estábamos dudando entre varios temas y finalmente nos decidimos por “Explotad sin mí”. Es un tema con mucha fuerza y que define bien lo que pretendemos ofrecer en directo. Estamos trabajando en más vídeos para seguir vistiendo a los temas… de luz y de colooor.

¿Hicisteis vosotros el vídeo? ¿Cómo fue?

– Pues intentamos condensar en 4 minutos muchas cosas, estos últimos meses de trabajo y los temas que de una manera u otra siguen ahí siempre, con diferentes caras, diferentes intereses, siempre que abras un poco los ojos: sexismo cutre interesado, violencia, coches, fútbol… Todo lo pasamos por una serie de efectos muy analógicos utilizando una cámara de los 90 y grabando directamente de una televisión de tubo que customizamos para el momento.Colectivo Oruga 2¿Quién es Rui Vitorino dos Santos y por qué fue él el elegido para diseñar la portada? ¿Le disteis instrucciones al respecto o él os comentó que es lo que buscaba con el diseño?

– Lo conocíamos dentro de un grupo de ilustradores de Porto, simplemente lo encontramos y fuimos a por él.

En su momento participasteis en el Sònar Galicia. ¿Cómo vivisteis aquella experiencia?

– Creemos que fue uno de los mejores momentos del colectivo. Abrir un festival como el Sònar y hacerlo justo antes de Underworld es mucho. Compartir cartel con Cut Copy, M.I.A., Richie Hawtin, Magnetic Man, Die Antwoord, James Murphy, Boys Noize…, buff. Después también mola el rollo del backstage y ver volar sandwiches por los camerinos, pero eso es común a más festivales. 

¿Se puede decir que fue el momento más álgido de la escena electrónica en Galicia?

– Lo cierto es que no estamos muy al tanto de la escena electrónica gallega. Sí que conocemos a artistas y colectivos de electrónica y con algunos tenemos relación, pero más que un momento álgido podemos decir que fue un gran escaparate para los artistas gallegos y la oportunidad de ver a bandas que de otro modo sería muy difícil que pasasen por aquí.

¿Había escena suficiente e interés en la gente como para darle continuidad?

– Si lo hubiesen hecho a finales de los noventa y en la OCTUPUS, lo petaban.

¿Os sentís una especie de isla en la escena musical gallega o sentís que compartís algo con algún grupo o solista?

– Hasta hace poco teníamos un batería compartido pero ya no…. Hay gente con la que nos sentimos más cercanos en cuanto a la propuesta, como Álex Casanova, Belöp… Pero este último disco quizá nos descoloque de nuevo estilísticamente.

La evolución desde aquella primera maqueta parece clara. ¿Cómo lo veis vosotros? ¿Os reconocéis en aquellas canciones? No están siquiera en vuestro bandcamp

– La primera etapa fue muy experimental, era algo más tipo Postal Service, compartíamos las composiciones que salían de nuestros estudios caseros y después las intentábamos llevar al directo. Aprendimos mucho, dimos bastantes conciertos entre Galicia y Portugal, sonamos en Siglo 21 de Radio 3 y nos sirvieron para darnos a conocer.  

Por último, ¿cuál ha sido la mejor anécdota de estos años en el mundo de la música?

– Os contamos la última. El primer fin de semana de presentación de Paraíso caníbal nos ardió la furgoneta. El viernes, después de tocar en Castellón, decidimos hacer noche en Honrubia (Cuenca), por eso de ir haciendo camino. A las cinco de la mañana, casi recién acostados, nos llaman de recepción diciéndonos que la furgo estaba ardiendo. Imagínate el susto. Bajamos cagando leches y nos encontramos con la furgo llena de humo y al señor que vigilaba el aparcamiento casi más sofocado que nosotros (el pobre pensaba que había alguien durmiendo dentro). Después de comprobar el penoso estado en que quedó y que el equipo estaba aparentemente a salvo (solo ardió el frontal y parte del techo) comenzó la odisea con el seguro, la grúa, ir a Madrid en taxi a recoger otra furgo, volver a Honrubia cargar el equipo y regresar a casa. Nos llevamos un buen susto, pero nos lo tomamos con humor.