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Él, Ella, Ello. Diálogos Entre Edward Weston Y Harry Callahan

por Ángela Rubio

Círculo de Bellas Artes. Hasta el 28 de julio 2013

Esta muestra producida por Fundación Banco Santander y organizada junto con PHotoEspaña nos trae a dos de los grandes maestros americanos de la fotografía Edward Weston (1886-1958) y Harry Callahan (1912-1999). Ambos trataron ampliamente el género del desnudo, eje central del festival PhotoEspaña este año.

La comisaria de la exposición Laura González Flores (México 1962) ha tenido ante sí un reto increíble: releer la obra de Edward Weston  -uno de los grandes de la modernidad- y lo ha hecho en diálogo con la obra de Harry Callahan. Todo el recorrido de la exposición está marcado por la contraposición de la obra de ambos fotógrafos. La selección que ha hecho González Flores enfrenta obras icónicas de uno y otro con el fin de señalar motivos y estrategias comunes de expresión de lo erótico. Un erotismo que trasciende lo meramente sexual al introducir el afecto, y éste es precisamente uno de los grandes valores de la obra de ambos y de la labor de comisariado, resaltar el carácter afectivo de la relación fotógrafo-motivo como base de una estética erótica. La imagen no es más que el registro de ese encuentro, siendo el motivo la mujer, un objeto o el paisaje.

Relación afectiva con las mujeres  -de raíz más erótica de las esposas y amantes en el caso de Weston y de carácter más amoroso hacía su esposa en el caso de Callahan- a las que tratan de conocer, explorar, comprender y revelar.   Los primeros desnudos de Weston y Callahan se asimilan a formas ideales de desnudo codificadas en la escultura clásica o en la imaginería bíblica lo que les conduce a un resultado pictorialista.  Pronto abandonarán esta estética en busca de una fotografía más real y verdadera. En ese cambio estilístico tuvieron mucho que ver la lectura de artículos críticos de Stieglitz -en el caso Weston- y escuchar unas conferencias de Ansel Adams -en el caso de Callahan- estos padres de la fotografía  les llevaron a una mayor artisticidad de la fotografía.  Ese algo más allá que hace que la fotografía no sea vacuo registro mecánico. Weston opinaba que registrar hechos sin sentirlos lleva a un inventario estéril. Aquí la palabra sentir es lo fundamental para comprender su obra, afirmaba sentir en lo fotografiado todo el misterio de la fuerza de la vida, sentir el interior del objeto capturado. Hablaba de su trabajo como visión no como resultado de un trabajo racional o intelectual, se refiere a sus obras como presentaciones (composiciones realistas y sintéticas) y no como interpretación.

Querían captar la esencia  del motivo y para ello se dejan llevar por la intuición, esa que les hace esperar el momento psicológico adecuado y disparar la cámara y la fotografía, la impresión no es más que la reproducción de lo que han visto y sentido en ese momento clave antes del disparo. Ninguno de los dos hace mención a un orden o composición consciente que poco les interesaba así, Callahan afirmó “no recuerdo otra motivación fuera de querer fotografiar a Eleanor (su esposa) contra diferentes fondos o Weston cuando dice “creo en la fotografía directa. La creación se lleva a cabo mediante una fuerza que dirige la mano o guía la cámara”.

La comisaria de la muestra nos propone explorar las imágenes desde la perspectiva de un erotismo entendido como una cualidad que produce una confusión de los géneros clásicos del desnudo, la naturaleza muerte y paisaje.  A lo largo del recorrido expositivo nos damos cuenta que las imágenes, en apariencia sencillas y directas son en realidad muy escultóricas y están cargadas de erotismo.  Una cualidad sensual y sexual no tanto por su carácter formal sino por el acto fotográfico que emula la exploración física, de ahí que en ocasiones se acerquen mucho a los cuerpos fragmentándolos y capturando detalles como el Desnudo (1934) de Weston en el que captura el pecho y la axila izquierdos o en Eleanor (Chicago 1947) de Callahan donde hace un dibujo fotográfico con las líneas que forman los glúteos y las piernas juntas.

En los desnudos de ambos se observa  la coexistencia de cualidades antagónicas  frialdad formal y sensualidad erótica. Imágenes que ejercen como provocaciones del placer visual despertando, además, procesos imaginativos de manera inconsciente lo que González Flores llama psique erótica sobre la psique lógica. Estas imágenes contienen la inocencia de las cosas naturales y el morbo de la mente sofisticada. Son místicas y eróticas al mismo tiempo. Tina Modotti  (1896-1942) fotógrafa italiana amiga personal de Weston confesó sentirse perturbada psíquica y físicamente al ver las fotografías de Weston, especialmente las de conchas, “hay algo tan puro y tan perverso al mismo tiempo…”  Modotti da la clave para comprender el erotismo de las imágenes de Weston y Callahan al apuntar la asociación de estas con la fuerza irracional, visceral e incontrolable. Las fotografías de ambos hablan a la psique en su propio lenguaje el de la emoción, el drama, la sensualidad y la fantasía. La comisaria de la exposición concluye que el verdadero objeto de las imágenes de Weston y Callahan no es el cuerpo sino el deseo, donde la energía erótica se transforma en imágenes.

Independientemente de la cualidad erótica o del deseo  ya comentados lo que está claro es que la fotografía de Weston y Calalhan nos atrapa agradándonos y alterándonos al mismo tiempo. Nunca hubiéramos pensado que las conchas o los pimientos pudiesen resultar tan expresivos, sugerentes y escultóricos. Los pimientos de Weston parecen estar tan vivos como los humanos y les otorga una intensa cualidad narrativa. Al situar juntos Desnudo (1934) y Pimiento (1930) queda más patente esta idea, ambos objetos fotográficos transmiten Vida.

Si tuviera que hacer una selección de entre las ochenta obras expuestas sin ninguna duda me quedaría con Lago Michigan (1953) de Callahan donde se ve la influencia de Ansel Adams para hacer espectacular lo no espectacular;  la sofisticación etérea y sutil de Margrethe, (Glendale 1923); el optimismo y la vida oculta de Conchas (1927); la bella tensión sexual de Desnudo (1936) imagen escogida como portada del catálogo y por último Desnudo flotando (1939) magnífica imagen en la que vemos esa dualidad entre calma y tensión, entre estabilidad con la mitad inferior del cuerpo apoyada  y la inestabilidad con la mitad superior del cuerpo suspendida. Sensación enfatizada  por las líneas rectas y curvas. Viendo esta fotografía cuesta, y mucho, creer que no tuviera ninguna pretensión compositiva en su obra, si es así solo me cabe descubrirme ante la excelencia innata.

Hago ahora una mención especial al catálogo cuya lectura recomiendo encarecidamente.  En él  Laura González Flores expone detalladamente su proyecto de comisariado profundizando en la obra de ambos fotógrafos y explicando por qué ese título de El, Ella, Ello. Además nos hace un preciado regalo al incluir una serie de documentos muy valiosos y útiles para la comprensión de la obra presentada. Se trata de la reproducción de los originales y su correspondiente traducción de correspondencia  manuscrita, fragmentos del diario de Weston, artículos de Nancy Newhall (una de las mayores especialistas en la obra de Weston). Su lectura resulta interesante y en muchos momentos emocionante. Una síntesis de la teoría fotográfica, de lo que la Fotografía  es para Weston.

Las fotografías de Edward Weston pertenecen a Colection for Creative Photography (la C de Copyright) 1981 Arizona Bard of Regents