Discos

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SPIRITUALIZED: And Nothing Hurts (Bella Union-PIAS) Desde la misma portada, Jason Pierce nos confirma que no dejado atrás su fijación con el espacio, un lugar al que evadirse cuando se ha pasado Más»

Esther Garboni: “A mano alzada”

Esther Garboni: “A mano alzada”

Entonando la ternura desde la indignación, la poesía de Esther Garboni (Sevilla, 1973) construye en un “yo” femenino fuerte aunque con aristas, que se resiste a la sumisión pero que conoce sus Más»

Børns, inocencia contrastada

Børns, inocencia contrastada

Blue Madonnaes el segundo disco de Børns, un álbum que recuerda de nuevo su originalidad. El mismo Prince reconoció su don, alabando la canción “Electric Love” en una de sus últimas entrevistas, Más»

Tamara de Lempicka, reina del Art Decó (1898 -1980). Exposición y Conferencia de Adriana Zapisek

Tamara de Lempicka, reina del Art Decó (1898 -1980). Exposición y Conferencia de Adriana Zapisek

Adriana Zapisek, pintora argentina de origen polaco, residente entre Madrid y Buenos Aires, ha impartido una conferencia sobre la polaca “Tamara de Lepicka, pintora del Art Deco (1898 -1980)”,en la Tertulia Ilustrada, Más»

Javier Abella, fotógrafo artístico

Javier Abella, fotógrafo artístico

Es un fotógrafo extraordinario. Sus series rigurosamente concebidas, pensadas y llevadas a efecto son arte desde la primera a la última obra, desde el principio al último detalle, porque él se revela Más»

El renacimiento de un museo, el Hof van Busleyden

El renacimiento de un museo, el Hof van Busleyden

            La localidad flamenca de Malinas ha recuperado para las artes uno de sus edificios más emblemáticos, el Museo Hof van Busleyden en el que se resume la época de mayor esplendor Más»

“Alarde de tonadilla. Una historia de la copla” en el Teatro Tribueñe de Madrid

“Alarde de tonadilla. Una historia de la copla” en el Teatro Tribueñe de Madrid

Vuelve Alarde de tonadilla. Una historia de la copla al Teatro Tribueñe de Madrid. El espectáculo de Hugo Pérez de la Pica es un recorrido hermoso por las tonadillas, romances, canciones populares Más»

Discos

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FLORENCE & THE MACHINE: High as Hope (EMI) Llegando a su cuarto disco, Florence Welch ha decidido dejar atrás la épica de anteriores entregas y mostrarse más humana y cercana que nunca. Más»

 

Hooper

por Julia Sáez-Angulo

Museo Thyssen-Bornemisza. Del 12 de junio al 16 de septiembre de 2012

El pintor norteamericano Edward Hopper (1882 – 1968) es un artista mítico entre los museos norteamericanos y sus visitantes. Tener un Hopper en las colecciones lo avala como institución afortunada por poseer una de las relativamente escasas piezas que el artista creó, con su particular poética de luces y soledades, de representación de la vida americana. El Museo Thyssen-Bornemisza presenta una exposición de su obra, en sintonía con la obra que el propio museo guarda celosamente. La exposición de Hopper se hace en colaboración con la Reunión de los Museos Nacionales Franceses, si bien la muestra en París contará con algún cuadro más procedente del Art Institute de Chicago, que lo denegó a la Fundación Thyssen en Madrid, supuesta respuesta a la previa negativa del Thyssen a ceder el cuadro “Habitación de hotel” (1931) en anterior solicitud. El “do ut des” funciona desde los romanos. Todo dicho sin eufemismos. Algún día ambas instituciones, Thyssen y Art Institute hallarán su punto de encuentro.

La muestra de Hopper se abre con un espléndido autorretrato en tonos fríos, que da cuenta de una paleta iluminada por su particular sentido de la luz, eléctrica en muchos casos de gran impacto y originalidad. La fotografía o, mejor aún, el cine han influido notablemente en la obra de Hopper; el cine como una de las bellas artes potenciada en los Estados Unidos con épocas doradas que por fuerza entraba en las retinas del creador americano. Algunos de los cuadros de Hopper condensa el aire de secreto o misterio de un thriller de Hitchcock.

La pintura holandesa, principalmente Vermeer y Rembrandt, junto al pintor francés Valloton, iban a nutrir el imaginario de Hopper, por ello la exposición incluye varias obras de este pintor, con mujeres ante la luz del ventanal, composición tan característica de la pintura holandesa.

Artista figurativo, que no realista, Hopper fascina la mirada y encandila las retinas ante cuadros como “New York pavements” (1924), “Casa junto a la vía del tren” (1925), “Habitación en Nueva York” (1932); “Gasolina” (1940), “Carretera de cuatro raíles” (1956), “Sol de la mañana” (1952) o “Mañana en Carolina del sur” (1955). Hay dos obras que merecen una atención singular: “Oficina de noche” (1940) o “Reunión nocturna” (1949), que reflejan la iluminación nocturna y cierto secretismo quizás de las reuniones de los liberales, perseguidas por Joseph McCarthy.

Hopper, artista lento, no pintaba mas de dos cuadros al año, y uno tan solo en los 50. No tuvo hijos y, al morir su viuda, todo su legado pictórico fue a parar al Whitney Museum de Nueva York, especializado en arte norteamericano, donde los archivos de Hopper permiten conocer la gestión y circunstancias de su creatividad.

Interesantes por novedosos los grabados y las portadas de revistas (estas últimas en proyección digital) que Hopper hizo y que se exponen en la muestra. Algunos de los grabados encierran la atmósfera de soledad y aislamiento de la obra del pintor. Hopper ha sido un artista afortunado en el pronto reconocimiento de su valía por la crítica y en su cotización para entrar muy pronto en los museos. No revolucionó la técnica de pintar, pero supo aportar una iluminación fascinadora y reflejar una América que muchos americanos y foráneos reconocemos.