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Antonio López: “Mi pintura no es un arte alegre, ni lo tiene que ser”

por Alberto López Echevarrieta

Museo de Bellas Artes de Bilbao, del 10 de octubre de 2011 al 22 de enero de 2012

Tras el éxito alcanzado en el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid, la exposición antológica de Antonio López se puede ver en Bilbao con un montaje diferente y alguna variación de contenido gracias al patrocinio de la BBK. La muestra, comisariada por el historiador Guillermo Solana y por la hija del pintor María López, está compuesta por 130 obras que resumen la obra de uno de los artistas españoles en activo más reconocidos y que mayor admiración despierta en el público.

Las diferencias

“De común acuerdo con el autor, hemos prescindido de algunas escayolas que se pudieron ver en Madrid, dada la imposibilidad de su transporte, ha señalado Javier Viar, director de la pinacoteca bilbaína. Hemos prescindido también de una “Gran Vía” –tenemos otras siete- y la hemos sustituido por “La nevera de hielo”.

Antonio López asiente, convencido de que esta exposición va a repetir el éxito de Madrid no en vano la víspera de la inauguración ya se produjeron colas en taquilla donde se vendieron 1.500 entradas. “En mi vida he hecho muy pocas exposiciones, indica el artista. Se podrían contar con los dedos de las manos. Esta es una ciudad que me fascina y por eso siempre quise estar presente aquí con una muestra importante. Así que la idea de este montaje data de hace mucho tiempo. Entretanto surgió lo del Thyssen para el que se pensó inicialmente en preparar 50 ó 60 trabajos, pero la cosa se fue liando y acabó con lo que podemos ver, una muestra que abarca de 1953 al presente y parte del futuro, porque algunas obras no están acabadas”.

El montaje vasco

El montaje de las 130 obras que se presentan en Bilbao sigue un orden distinto al que tuvieron en el Thyssen de Madrid. Forman dos círculos en el primero de los cuales se aprecian las raíces del artista y su evolución, mientras que el segundo está destinado a los temas.

“Me gusta muchísimo cómo se ha dispuesto la exposición en Bilbao, confiesa López. Es un retrato muy fiel de lo que ha sido mi trabajo a través de unos años en los que mi vida ha cambiado mucho. Está presente todo lo que he hecho desde los 17 años. Es como si mirara hacia mi interior y me viera el cuerpo entero desde dentro. Es impresionante la labor llevada a cabo para ordenarlo todo. Es la misma exposición de Madrid, pero aquí causa sensaciones diferentes. Se acerca más a lo que soy yo en lo profundo, a cómo he vivido y he trabajado. Posee una fidelidad mayor que la anterior”.

El factor tiempo

Antonio López, que reconoce ser un enamorado de su actividad, se caracteriza por la minuciosidad de sus obras que necesariamente le llevan mucho tiempo. “Me llevo muy bien con el tiempo, dice. No he desarrollado ningún tipo de neurosis. Lo que tengo que decir lo digo. El mundo real colabora conmigo y poseo una total independencia como para interrumpir el trabajo cuando sea menester. Luego sigo. La libertad con la que trabaja el pintor es diferente a la de un director de cine, por ejemplo, que tiene que ajustarse a un guión. Sí, convivo con el tiempo de forma amigable”.

Confiesa el artista que su arte no es alegre ni tiene por qué serlo. Para él, el mundo es así de negro. “Así lo vio también Velázquez. A mí me gusta vivir, me gusta el mundo, las gentes… hasta las moscas. Hay una parte de mi vida que transcurre en esa espiral en la que estamos sumidos y me da miedo, pero no la puedes eludir. Hay que plantarle cara”.

Bilbao y los artistas vascos

Antonio López prepara ahora un nuevo cuadro que represente a Bilbao. Busca emplazamientos. “Lo quiero pintar en un espacio diferente al utilizado hasta ahora. Me alejaré así de paisajes castellanos para representar lo nórdico con un espíritu muy acorde con mis sentimientos. No conozco bien la ciudad, pero para eso está el instinto. Quisiera representar la totalidad de lo que siento sobre Bilbao y su relación con el mar. Y cuando me empeño en hacer una cosa la hago. Claro que para mí el comienzo es lo más importante, pero estoy acostumbrado a trabajar en la precariedad”.

Interesado en la obra de escultores vascos, reconoce que “de Madrid para abajo se desconoce la obra de Quintín de Torre y de otros tallistas como Higinio Basterra y Juan Guraya. Sólo se conocen Chillida y Oteiza”.

A las pinturas y esculturas que componen la exposición de Bilbao, hay que añadir la obra cinematográfica realizada en torno al trabajo de Antonio López con la proyección de distintos documentales entre los que se encuentran algunos de Víctor Erice, amén del largometraje El sol del membrillo del realizador vasco.