Discos

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Cómo vivir en el campo, el juego de crear

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Discos

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Robert Graves: Los mitos griegos I y II

por Julia Sáez-Angulo

Alianza Editorial. Edición de bolsillo. Madrid, 2011. Traducción de Esther Gómez Parro

El erudito escritor británico Robert Graves (Wimbledon, 1895 – Deiá, Mallorca, 1985) nos ha dejado, entre otras, esta obra de “Los mitos griegos” en la que narra toda la cosmogonía de la mitología clásica helénica, en una narración armoniosa que reúne todos los mitos y reflexiona sobre su significado. La obra, publicada en 1955 y revisada por el autor en 1960, va por su cuarta edición de bolsillo, lo que indica que es un libro clásico y fondo de biblioteca para la consulta de una mitología que es antigua y sigue presente en nuestra cultura. 

“Desde la revisión de “Los mitos griegos” en 1958 he vuelto a meditar sobre el borracho dios Dioniso, sobre los Centauros y su contradictoria fama de sabiduría y fechorías, así como la naturaleza de la ambrosía y el néctar de los dioses”, escribía Graves en el prefacio de 1960. “Estos temas están muy ligados entre sí porque los Centauros adoraban a Dioniso, cuyo desenfrenado festín de otoño se conocía como la “ambrosía”, añade. 

El escritor sostiene que los personajes Sátiros, Centauros, Ménades… “utilizaban bebidas para poder tragar una droga muy fuerte, un hongo silvestre llamado “amanita muscaria” que produce alucinaciones, desenfreno sensual, visiones proféticas, aumento de la energía erótica y notable fuerza muscular. Después de varias horas de experimentar este éxtasis sobreviene un estado de inercia total, fenómeno que explicará la historia de Licurgo”, según la cual, armado sólo con un aguijón, derrotó al embriagado ejército de Dioniso”. 

Graves asegura que él también probó el hongo alucinógeno, que a su vez utilizaban los indios mazatecas de la provincia de Oaxaca en México. “Allí escuché a los sacerdotes invocar a Tlaloc, dios de los hongos, y tuve visiones trascendentales. Tanto griegos como mexicanos llaman al hongo “alimento de los dioses”. “Tlaloc llevaba una corona de serpientes como Dioniso. Tlaloc tenía un lugar de refugio bajo el agua, y Dioniso también”. 

Una investigación a fondo 

El autor reconoce que sus teorías requieren “una investigación más a fondo” y se limita a constatar sus hipótesis de cierto calado y audacia. Cada mito se cuenta primero en forma de narración, con notas que se ofrecen a pie de página y seguidamente el comentario explicativo que suele contener referencias cruzadas con otros personajes y textos de la obra. Robert Graves escribió otro célebre libro sobre su visión poética titulado “La diosa blanca” en 1948. En  1961 se le nombró profesor de poesía de la Universidad de Oxford, puesto que conservó hasta 1966.  Además tienen en su haber célebres títulos  como “Yo Claudio” y “Claudio el dios”. Fue un autor trabajador y prolífico en diversos campos de la escritura: poesía, novela, traducción… Deià, la ciudad mallorquina donde el autor vivió desde 1929 y regresó en 1946, al terminar la segunda guerra mundial,  conserva la Casa de Robert Graves como un museo, lugar de memoria del escritor. Graves está enterrado en un bonito cementerio junto a la iglesia del pueblo.