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Paul Weller, coche rápido, tráfico lento

por Xavier Valiño

“Ni siquiera pensaba en hacer otro disco”, dice Paul Weller cuando le preguntan sobre la inspiración que sustenta su nuevo trabajo Wake Up the Nation. “Tras 22 Dreams no tenía temas de los que hablar aparte de una canción rara. Así que el proceso ha sido muy diferente, ha sido casi como empezar desde cero”.  Con una carrera sin paralelismos, caracterizada por una constante experimentación musical, deberíamos estar acostumbrados al imparable deseo de Paul Weller de romper y cambiar su producción musical. Pero resulta que tras el espectacular éxito de 22 Dreams, el histórico compositor, icono para muchos, ha saldado su nuevo reto con otro gran disco. Tan genial, fundado y concentrado como su autor, Wake Up The Nation también presenta a un Paul Weller que cierra el círculo, ya que han pasado veintiocho años desde la separación de The Jam y, por fin, el bajista de la banda Bruce Foxton reaparece en dos canciones del álbum.

“Ha pasado evidentemente mucho tiempo pero los dos disfrutamos mucho”, dice Paul de esta reunión que parecía improbable. “Bruce tiene todavía su propio estilo y su sonido, que funcionaba perfectamente para el tema como lo habíamos pensado, “Fast Car Slow Traffic”. Después tocó en “She Speaks”, que no es necesariamente es su tipo de estilo, pero puso su sello propio en el tema también”.

Las sesiones de lo que después sería Wake Up the Nation empezaron el pasado enero con el colaborador de 22 Dreams Simon Dine. Trabajando en el estudio de Weller, Black Barn en Surrey, ambos, además de su ingeniero desde hace largo tiempo Charles Rees, se pusieron a trabajar en un proyecto inspirado en la visión musical de Dine. “Simon tenía una idea muy clara de cómo tenía que ser el sonido del disco”, explica Paul. “Quería que fuese muy duro y urbano y bastante metálico. En bastantes ocasiones improvisé la letra para ver qué pasaba. Ha sido una manera completamente diferente de trabajar”.

Para reflejar la urgencia y la claustrofobia de la vida en la ciudad, se sentaron bases muy concretas. No hubo ninguna instrumentación acústica ni ningún giro folk o agreste. Aparecieron los dentados ritmos rock, riffs al estilo Bowie (como en Low o Diamond Dogs), el espíritu del género que ya se presentaba a lo largo de todas las sesiones de 22 Dreams.  

“Llamamos a alguna gente para que participara en canciones concretas según íbamos necesitando colaboradores”, explica Paul. Kevin Shields (My Bloody Valentine) toca en un tema. Clem Cattini (el legendario batería de estudio) y Bev Bevan (The Move / ELO) tocaron en un par de canciones. Little Barrie toca la guitarra en dos canciones. Andy Crofts (el teclista de la banda en directo de Weller) tocó la guitarra, el bajo el teclado y el xilofón. Fue cuestión de mezclarlo todo y ver si podía funcionar”.

El resultado son catorce temas de rock que han sido descritos por uno de los  participantes como si “Stockhausen se encontraran con The Small Faces”. Sí, hay momentos más dulces, como el genuino cambio de ritmo de “Aim High”, pero también hay canciones abrasivas como “Grasp And Still Connect” y el single de edición limitada “7 & 3 Is The Strikers Name”, que constituyen un reto musical como cualquier otra novedad que puedas escuchar este año. Pero, ¿qué otra cosa se puede esperar de un compositor cuyas influencias van desde Alice Coltrane a Vaughan Williams, y que escucha en la actualidad Witch Cults Of The Radio Age de Broadcast y el grupo de folk Erland And The Carnival?

 A nivel de letras, este álbum también supone un gran cambio. Wake Up The Nation refleja el sonido de un Weller completamente despierto, listo para la conquista del planeta de nuevo. Los fans del Weller polémico (piensa en “Money Go Round”; “Soul Deep”) estarán encantados de escuchar el sonido más airado del artista en muchos años. “El tema que da título al álbum es una llamada alta y clara para toda nuestra nación”, explica Paul.

“Es como decir que deberíamos levantarnos para oponernos a todo este océano de mediocridad y devolver al país parte de su grandeza. Los medios, la televisión, la música, la política, todos se ha vuelto blandos. No es que la gente se haya vuelto apática, sino que sienten que han perdido el derecho de expresar su voluntad. No hay una verdadera democracia. Antes de la Guerra de Irak había un millón de personas que se manifestaron en contra y no tuvo ninguna consecuencia”. “Musicalmente, es un objetivo evidente, pero el programa X Factor -similar a Operación Triunfo- ha establecido un estándar muy bajo de referencia. Puede que suene muy antiguo pero yo tengo como referencia a gente como The Beatles o Kinks. Por eso Rage Against The Machine fueron tan buenos. Me gustaría ver una gran azote de ese estilo contra la cultura del famoseo”.

Junto a las letras incendiarias también hay canciones de otro tipo. “No Tears To Cry” es una sublime balada con influencias de los Walker Brothers, mientras que “Trees” es un montaje musical de cinco partes sobre el paso de la vida, que se mueve entre el ragtime o la polka y pasa del punk al psyco-pop o al gospel en el reducido espacio de cuatro minutos.

“Me inspiré para componer este tema al ir a ver a mi padre a una institución geriátrica antes de que muriese”, explica Paul. “Estaba intentando imaginar cómo serían las vidas de esas personas. Algunas de las ancianas fueron una vez atractivas mujeres jóvenes y ahora en cambio estaban esperando a regresar a la tierra o a la atmósfera o a lo que sea que nos suceda a todos después”.

Pasión, progresión, y como siempre, rock’n’roll del clásico, Paul Weller ha logrado, de nuevo, construir la perfecta banda sonora para embarcarnos en una nueva década. “No puedo esperar a que la gente lo escuche” dice Paul entusiasmado. Y, sí, es una llamada de atención que no se debería dejar pasar. Éstas son sus canciones:

1) Moonshine: Bev Bevan (Move/ELO) toca la batería en esta canción. Simon y yo somos grandes fans de la música psicodélica, así que esta canción ha sido un puntazo. Era como si fuera de nuevo un fan de diez años de The Move otra vez.

 2) Wake Up The Nation: Es una canción política con ‘p’ minúscula. Hay una frase que habla de la muerte de los buzones de correos. Trata de cómo la tecnología supone ventajas pero también crea un mundo impersonal.

 3) No Tears To Cry: Es un guiño definitivo a los Walker Brothers y a sus baladas épicas. Pensé que lo ideal sería encontrar al hombre que hizo esas grabaciones para que tocara en esta canción. Tiene setenta años ahora, pero Clem (Cattini) vino y lo hizo literalmente en dos tomas. Es así de bueno.

 4) Fast Car Slow Traffic: Es una canción londinense. Pletórica. La tocamos en la última gira y a la gente la volvía loca. Fue muy interesante escuchar a Bruce Foxton tocándola. Puedes saber al instante que se trata de él.

5) Grasp And Still Connect: Habla de cómo la tecnología nos debería llevar a niveles de comunicación mejores aunque yo no esté convencido de ello. Tonterías como al subir a un autobús, no hablarle al conductor, sino comprar el billete de una máquina. Nos estamos olvidando de hablar entre nosotros.

6) She Speaks: Nunca antes he hecho algo como esto. Está basado en un poema que escribí hace años. La letra trata del mar como una metáfora de la vida. A veces, sin embargo, tienes que jugártelo todo y tirar adelante.

7) Find The Torch Burn The Plans: A nivel argumental está relacionado con el tema que da título al disco. Tenemos que reclamar la herencia de nuestra cultura. Reclamársela a nuestros políticos y a los poderes fácticos establecidos. Charles (el ingeniero) toca la batería. Mi hija y un amigo también cantan en el tema. 

 8) Aim High: Stevie Pilgrim estaba a la batería. Al principio, era una frase repetida hasta la saciedad. Yo meto esa voz en falsete que me gusta porque hacía mucho que no la usaba. En cuanto tuve la melodía, compuse la letra fácilmente de forma muy rápida.

 9) Trees: La letra se inspira en una visita que le hice a mi padre justo antes de morir. A Simon le gustó la idea de estructurar el tema en cinco partes musicales diferentes para interpretar el texto. Mi primo Mark toca la guitarra.

10) Andromeda: Trata de alguien que vive en un planeta que se está muriendo. Me encanta la imagen del último verso: “Mi estado de ánimo se levanta con la fuerza de la gravedad/Parece que estoy sonriendo pero también me muero”. Habla de vernos reflejados en nuestro entorno. 

 11) Whatever Next: Es un instrumental. El álbum está lleno de temas cortos pero repletos de información, así que está bien tomar aire durante un minuto, para después continuar con el resto.

 12) 7 + 3 Is The Strikers Name: Kevin Shields toca en este tema. Vino al estudio con una gran bolsa de pedales de efectos y partimos de ahí. Hay una alusión a la familia real en la letra, esa institución que todavía está en plenitud de poder; nada ha cambiado.

 13) Pieces of A Dream: La tocamos en la última gira y me sorprendí de lo bien que funcionó. A la gente parecía encantarle. Stevie Pilgrim toca la batería.

14) 2 Fat Ladies: Toco el bajo y Little Barrie la guitarra. Tiene un sonido bonito crudo. ¿De qué trata la letra? Es difícil de expresar porque salió sobre la marcha. Creo que se trata de que la gente saque de ella lo que quiera. Lo que resulta irrelevante para algunos puede ser vital para otros.