Discos

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BOB DYLAN: Travelin’ Thru, 1967-1969: The Bootleg Series Vol. 15 (Columbia Legacy/Sony) Continuando con la serie de grabaciones inéditas que Dylan lleva tiempo desvelando, toca ahora su revisión de los años 1967-69. El Más»

Norman Foster modifica el Museo de Bellas Artes de Bilbao

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Será otro hito en la arquitectura museística de la capital vasca Más»

Da Loma, la vida y el paso del tiempo

Da Loma, la vida y el paso del tiempo

Da Loma ha editado recientemente su debut en solitario, con el título de El espejo. Detrás del proyecto está David López, un músico que también ha trabajado en las compañías discográficas, tanto Más»

“La Manuela”, nuevo tablao flamenco en Madrid

“La Manuela”, nuevo tablao flamenco en Madrid

Vinos y flamenco se conjuntan en el tablao La Manuela, que se acaba de inaugurar en Madrid, en el 26 de la calle Poeta Joan Maragall -antigua Capitán Haya. La bailaora Maite Arriola es Más»

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091: La otra vida (Warner) Cuando hace tres años regresaron para una gira, la vuelta de 091 fue uno de los grandes acontecimientos del rock en castellano, solo igualable a lo que Más»

Fernando Ariza: “Fuiste el rey”

Fernando Ariza: “Fuiste el rey”

Cinco años después de Ciudad dormida, Fernando Ariza publica un relato con ciertos elementos sociológicos que lo convierten en realista y con arranques que lo asocian al género de la novela psicológica. Más»

“Piedras y cielo”, un original tándem entre Víctor Erice y Oteiza

“Piedras y cielo”, un original tándem entre Víctor Erice y Oteiza

El Museo de Bellas Artes de Bilbao presenta Piedra y cielo, una videoinstalación realizada por Víctor Erice y producida por Nautilus Films con el patrocinio de la Fundación BBVA. Basa su contenido Más»

Luigi Prestinenza Publisi: “Arquitextura”

Luigi Prestinenza Publisi: “Arquitextura”

El célebre arquitecto portugués Álvaro Siza ha dicho recientemente que se viven malos tiempos para la Arquitectura, porque los ciudadanos no se interesan por ella. Arquitextura es el libro de Luigi Prestinenza Más»

Birkins, acompañando a Bowie

Birkins, acompañando a Bowie

  No están solos. Al menos eso parece deducirse del título de su nuevo disco (You Are Not Alone, traducible como No estás solo). Y, especificándolo todavía más, sería David Bowie quien Más»

 

Santiago Lorenzo: «Los asquerosos»

por Mercedes Martín

(Blackie Books, 2018)

Tengo una pequeña pila de libros en la mesilla. Saco uno del montón: “Los asquerosos. Santiago Lorenzo”. Se publicó en 2018… ¡Vaya, cómo pasa el tiempo! Pero bien pensado no queda tan lejos y además el libro bien vale una reseña, no porque forme parte de la literatura “neorrural” que tanto se lleva, sino sobre todo porque Lorenzo habla del campo usando un lenguaje ingenioso, que suena a picaresca, a Quevedo y a Gracián. El lenguaje que despliega el autor es, sin duda, lo mejor de la historia.El libro trata de la riqueza de encontrarse con uno mismo, de no necesitar nada más que lo imprescindible. Consumir compulsivamente la tecnología, la actualidad, los famosos, el dinero, etc. Esta actitud en la vida no es más que un lastre que nos impide ser felices.

Todo empieza por un incidente. Manuel (nombre ficticio del protagonista) no tenía planeado lanzarse a la vida retirada, pero un día, va a salir del portal de la calle Montera donde vive alquilado y entra un antidisturbios. Al parecer hay una manifestación fuera, cosa que Manuel ignoraba, y lo han confundido con un manifestante. En pocos segundos, Manuel tiene que decidir si se deja apalear por la autoridad o se defiende. Y se defiende. Y tiene que huir. 

No tiene a nadie, salvo un tío lejano, que le aconseja que se vaya a un pueblo abandonado. Así que, por casualidad, Manuel, huye del mundanal ruido y se instala en Zarzahuriel (nombre también ficticio). Allí crea un hogar para él, sin necesidad de compañía alguna, ayudándose de su habilidad innata con las manos y su falta de habilidad con las personas. Poco a poco se apega cada vez más a la vida contemplativa. Si quiere agua, va a la fuente, si quiere luz, roba un panel solar cerca de la carretera, si quiere calor, corta leña, si quiere comida, la cultiva, si quiere un escurridor de platos, se fabrica uno con lo que recicla. No tiene que aguantar a nadie, nadie le pide el alquiler a fin de mes por una vivienda inhabitable, nadie le escamotea el sueldo. Vive a sus anchas, vive a cuerpo de rey con lo puesto. Es un anacoreta que ni ora ni hace penitencia, un estoico a su manera. Así lo describe Lorenzo:

“En fin, que no necesitaba apenas nada de lo adquirible en una tienda. La carencia era su gran saciante patrimonio. Se estaba instalando en una austeridad fiera en la que chapoteaba cada vez con mayor deleite, como quien se da a la gimnasia extrema y goza con la queja muscular, la falta de aliento y el dolor de plantas. Su apetito por la sobriedad empezaba a ser gula, y su amor por la pobreza empezaba a ser lujuria. La suya era una parquedad gozosa”.

No hay, según el autor, una oda a la naturaleza ni a la pobreza, lo que hay es un desprecio de lo mundano, de lo inauténtico por infinitamente imitado, de lo superficial: la publicidad que cada día nos bombardea, la vanidad de los selfies, la tontería del Sálvame y el famoseo, el amarillismo de la prensa, una cuenta de Facebook, de Instagram y de Netflix, la ropa de marca hecha en Bangladesh, las bolsitas del contaminante plástico para limpiar la caquita del perro, las toallitas húmedas que atascan las tuberías, las fotos de vacaciones sosteniendo la torre de Pisa. La estupidez humana. La sociedad, al fin y al cabo. A la que Lorenzo (o Manuel, o su tío, que es el narrador de esta historia) llama así en general “Los asquerosos”, y en particular “La mochufa”, que es una variedad todavía más repelente de asquerosos.

La parte más humorística y disparatada del libro es aquella en la que Manuel tiene que soportar a sus nuevos vecinos: una familia de ciudad que alquila la casa de al lado y viene al pueblo los fines de semana. Manuel se esconde, pensando que lo van a delatar, y puede ver desde su escondite, los usos y costumbres del espécimen urbano asqueroso. Durante meses los sufre: hablan a gritos, ponen música para todo el pueblo, sólo dicen tópicos, no saben arreglar nada, dependen del móvil y la tecnología, son adictos a las compras, y copian todo el tiempo todo lo que está de moda. Por eso, Manuel los aborrece y urde un plan para quitárselos de encima.