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Tamara de Lempicka, reina del Art Decó (1898 -1980). Exposición y Conferencia de Adriana Zapisek

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Tamara de Lempicka, reina del Art Decó (1898 -1980). Exposición y Conferencia de Adriana Zapisek

por Julia Sáez-Angulo

(Palacio de Gaviria. Madrid. Hasta el 24 de febrero de 2019. Fotos: Maica Nöis)

Adriana Zapisek, pintora argentina de origen polaco, residente entre Madrid y Buenos Aires, ha impartido una conferencia sobre la polaca “Tamara de Lepicka, pintora del Art Deco (1898 -1980)”,en la Tertulia Ilustrada, con motivo de la exposición de la artista en el palacio de  Gaviria de Madrid, que permanecerá abierta hasta el 14 de febrero de 2019.             La conferenciante fue siguiendo el paralelismo de la vida de Tamara con su producción artística, caracterizada por una obra que tomó elementos del suprematismo de Malevich en Rusia, el arte de Maurice Denis, fundador del grupo Nabis y el poscubismo de André Lothe –el único maestro al que la pintora polaca reconoció su magisterio- o el mecanicismo de Fernando Leger.

La artista, que residió buena parte de su juventud en San Petersburgo, viajó a Paris, a partir de la revolución soviética en 1917. Tamara tendría más adelante, en su viaje a Italia influjo del Renacimiento, sobre todo en la factura de sus retratos. La pintora se instaló en los Estados Unidos al estallar la segunda guerra mundial, ante el avance de los nazis, dado que su segundo marido, el conde Lempiscki era judío

Adriana Zapisek recomendó la biografía de Tamara de Lempicka(2000) escrita por su gran experta y conocedora Laura Claridge, publicada por la editorial Circe. En esta biografía se narra la amistad de Tamara con algunos futuristas y con el escritor Gabrielle D´Annunzio, algo que la conferenciante puso también de manifiesto.

Adriana Zapisek destacó la figura de Tamara de Lempicka como una mujer que cultivó en sociedad su propio personaje de mujer elegante, aristócrata, culta, independiente, liberal, excéntrica, divertida, voraz, imperiosa, hedonista, snob, bisexual, narcisista, sofisticada, fría y exuberante. Todos estos adjetivos se manejaron en la conferencia, para concluir que la pintora polaca tuvo también una vida de nebulosa, en el sentido de que había ciertos secretos y misterios en ella, que nunca quiso desvelar, desde la pronta desaparición de su padre cuando ella era muy niña, a su año y lugar de nacimiento, que algunos dicen en San Petersburgo, años más tarde de la fecha polaca.             La conferenciante, que fue mostrando las imágenes de la pintura de Lempicka ,subrayó el fuerte erotismo de buena parte de su pintura, estableciendo ciertos paralelos con las obras de Ingres, en lo que a desnudos femeninos se refiere. Pintura que a veces, más que erotismo revela una excesiva carnalidad. Entre sus cuadros, además de los numerosos retratos, se encuentran sus obras más célebres “La bella Rafaela” (1927), escorzo desnudo de una hermosa prostituta a la que Tamara invitó a posar en su estudio, y “Adán y Eva”. También el cuadro “Madre Superiora” en lágrimas es de los más conocidos, pues refleja la tragedia europea en un rostro de dolorosa. La pintora no se desprendió de este cuadro a lo largo de su vida y representa a una religiosa con la que Tamara tuvo profundas confidencias.

Los retratos de su hija Kizzette niña, en blanco y en rosa, son de los más hermosos y uno de ellos fue el primero adquirido por un museo francés para sus fondos. La mayoría de los retratos pintados al óleo por Tamara de Lempicka representan rascacielos como fondo, algo que tomó de algunos pintores norteamericanos, para añadir modernidad a sus cuadros.

En la exposición del palacio de Gaviria puede verse una buena galería de retratos entre ellos su considerada obra maestra “La bella Rafaela”, la “Madre Superiora” o  la “Santa Teresa (un “d´apress” de  la escultura de Bernini ), perteneciente a la colección Slim , sita en su museo de México, así como  numerosos personajes de la alta sociedad francesa o americana que posaron para la polaca y ponen de manifiesto la peculiar forma de tratar la imagen, los paños y la pintura de Lempicka (diríase que frente a la técnica de los paños mojados de la escultura griega, Tamara pintaba los paños huecos, flotantes y poscubistas, casi mecanicistas). A Lempicka le interesó mucho la moda y la reflejó con atención en buena parte de sus retratos de alta sociedad.            Tamara de Lempicka murió en Cuernavaca (México) y sus cenizas se esparcieron, a petición suya en el volcán Popocatepetl. Polonia cuenta con un monumento a la pintora realizado por el escultor Víctor Contreras.

La obra de la pintora polaca que gozo de gran predicamento en su etapa parisina y comienzo de la americana, fue cayendo en apreció al final de su vida, porque el arte decó ya había pasado de moda. Posreriormenre a su muerte, se ha producido un revival de su pintura, que hoy está muy cotizada y se busca por coleccionistas como Madonna o Jack Nicholson.