Mircea Cărtărescu: “El ala izquierda (Cegador I)”

Mircea Cărtărescu: “El ala izquierda (Cegador I)”

“Cuando salió del patio en forma de U, Maria se adentró en el otoño. Sobre el patio, el cielo seguía siendo de un azul intenso, unas nubes de leche, mofletudas, flotaban inmóviles. Más»

Arthur Miller: “El precio”

Arthur Miller: “El precio”

El teatro de Arthur Miller puede fácilmente relacionarse con dos grandes dramaturgos nacidos en el siglo XIX y que influyeron decisivamente en muchos del siglo XX, a saber, Ibsen y Chejov. De Más»

Bittersweet, a salvo de la radiación

Bittersweet, a salvo de la radiación

Desde Sevilla llega por fin el debut en largo de una de las bandas salidas de la capital hispalense más interesantes del último lustro. Bittersweet combinan post-punk, rock y electrónica en diez Más»

Ignacio Gómez de Liaño: ”El círculo de la sabiduría”

Ignacio Gómez de Liaño: ”El círculo de la sabiduría”

El círculo de la sabiduría es el título del ensayo del Ignacio Gómez de Liaño , publicado por la editorial Siruela, un soberbio volumen que se acompaña con numerosas imágenes procedentes de Más»

El Alfabeto Del Museo De Bilbao

El Alfabeto Del Museo De Bilbao

Una nueva y atrevida forma de ver una pinacoteca centenaria Más»

Discos

Discos

SPIRITUALIZED: And Nothing Hurts (Bella Union-PIAS) Desde la misma portada, Jason Pierce nos confirma que no dejado atrás su fijación con el espacio, un lugar al que evadirse cuando se ha pasado Más»

Esther Garboni: “A mano alzada”

Esther Garboni: “A mano alzada”

Entonando la ternura desde la indignación, la poesía de Esther Garboni (Sevilla, 1973) construye en un “yo” femenino fuerte aunque con aristas, que se resiste a la sumisión pero que conoce sus Más»

Børns, inocencia contrastada

Børns, inocencia contrastada

Blue Madonnaes el segundo disco de Børns, un álbum que recuerda de nuevo su originalidad. El mismo Prince reconoció su don, alabando la canción “Electric Love” en una de sus últimas entrevistas, Más»

Tamara de Lempicka, reina del Art Decó (1898 -1980). Exposición y Conferencia de Adriana Zapisek

Tamara de Lempicka, reina del Art Decó (1898 -1980). Exposición y Conferencia de Adriana Zapisek

Adriana Zapisek, pintora argentina de origen polaco, residente entre Madrid y Buenos Aires, ha impartido una conferencia sobre la polaca “Tamara de Lepicka, pintora del Art Deco (1898 -1980)”,en la Tertulia Ilustrada, Más»

Javier Abella, fotógrafo artístico

Javier Abella, fotógrafo artístico

Es un fotógrafo extraordinario. Sus series rigurosamente concebidas, pensadas y llevadas a efecto son arte desde la primera a la última obra, desde el principio al último detalle, porque él se revela Más»

 

Carmen Valero, del Derecho al Arte

por Julia Sáez-Angulo

Estudió Arte y Decoración, porque fue su primera pulsión profesional en la vida. Con Daniel Quintero hizo un mural sobre Don Quijote en un hotel de Villacastín –todavía en pie- y de aquella amistad guarda y expone un gran grabado del pintor en el hall de su casa.

Su padre abogado, don Antonio Valero, a quien los habitantes de Villacastín llamaban el Notario y a sus hijas, las “hijas del Notario”, porque estuvo haciendo oposiciones para tal, la convenció para estudiar Derecho y hacerse cargo del despacho y su buena clientela. No eran leyes lo más apetecible para la mayor de las tres Valero –tres eran tres las damas descendientes-, pero Carmen, con su acendrado y reconocido complejo de Electra –desmedido amor al padre-, siguió las indicaciones paternas, no en balde ayudaba a su progenitor en el despacho con algunos expedientes y  gestiones, por lo que el mundo jurídico no le era tan ajeno.            En la Facultad de Derecho de Madrid, Carmen Valero Espinosa (Madrid, 1942) hizo buenos amigos, tanto entre alumnos como entre profesores. El Mercantil, asignatura que en principio se le atravesó, acabo por estudiarla tan a fondo que acabó por entusiasmarle, hasta el punto de que el profesor  García Villaverde la nombró su ayudante en las clases. A partir de aquí, impartió la docencia en el CEU, pero lo más importante, sacó a flote empresas, una tras otra, buceando en su marcha y sus cuentas, empezando por el bar de la Facultad de Derecho y otros similares del mismo dueño.

El éxito le sonrió en el mundo mercantil y fue capaz de recuperar una máquina textil catalana, que en los días de la Revolución de los Claveles, se había perdido en Portugal no se sabía donde. Carmen Valero, sola con su attaché jurídico fue siguiendo la pista, hasta encontrarla en Oporto, llevarla a buen puerto y cobrarla. A ella los claveles y el puño en alto no le arredraban.

El padre de una amiga catalana la contrató para su empresas Moliné y la prohijó en el mundo de sus negocios para poner firme a quien hiciera falta, desde el consejo de dirección a los sindicatos. A ella no la pillaban en un renuncio.

Después vino el contrato de Fujitsu España, como la primera mujer que dirigía el departamento de Recursos Humanos. De ahí pasó al mismo destino en la Agencia EFE, en los tiempos de Palomares, y ella se atrevió –nadie osó antes- a cerrar el bar de la empresa donde se perdía mucho tiempo y se bebía demasiado alcohol, para sustituirlo por máquinas de refrescos y sándwiches con monedas. El que quiera beber, que salga a la calle. Algunos la odiaron por eso y otras durezas y le pusieron algún epíteto que otro. Ya se sabe. Carmen Valero bregó con una huelga en la empresa y durmió en su despacho por si había desmanes. Supo pastorear a los sindicatos con ciertas concesiones y pedradas, amén de aullidos de can.

La República Dominicana fue su último destino para llevar a cabo una tarea de reconstrucción de hospitales, comedores y escuelas tras el huracán terrible de 1991. También pasó al otro lado a haitianos condenados a muerte por el régimen, escondidos en su furgoneta de recorrido. El país, la isla, se le metió en los huesos, porque la gente allí es lo más generosa y feliz con lo poco que tienen. Cuando descubre algún dominicano en España, se le ensancha el corazón y comienza a sonreírle y a hablar de la isla con la que mantiene lazos afectivos de amigos.

Su pasión son los coches; tiene dos y los alterna según el destino. El arte vuelve a ocupar su vida y como crítica se la ve en el circuito de galerías y museos. Tiene escritas sus Memorias, pero algo le impide publicarlas.